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| Conocimiento básico del Endotelio |
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| escrito por Gustavo Barrios DDS *, Fabio Rodríguez MD, M.Sc*, Jorge León MD*, | ||||||||
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Es posible reconocer la CE por: 1. Identificación con microscopía electrónica de los cuerpos de Weibel-Palade (Figura 7). 2. Presencia de la proteína de Von Willebrand identificada con marcadores de inmunoperoxidasa e inmunoflorescencia en el área perinuclear (Figura 8). 3. Identificación por métodos inmunológicos de la enzima convertidora de angiotensina (ECA). 4. Captación de LDL (Figura 9). 5. Incorporación de la lectina Ulex europaeus (Figura 10). La lectina Ulex europaeus se une con gran afinidad a la superficie de la CE que ostenta residuos de la L-fucosil de las glicoproteínas presentes en su glicocáliz. En investigación se utiliza frecuentemente el endotelio venular del cordón umbilical del humano (HUVEC). Este endotelio es único ya que exhibe propiedades intermedias entre el endotelio de vasos grandes (aorta) y el endotelio de la microvasculatura. En cultivo, resiste hasta cuatro pasajes: más allá pierde rápidamente sus características normales. Pero el HUVEC es un modelo excelente para estudiar la adhesión y la diapedesis en el proceso inflamatorio, en lugar del endotelio de las vénulas post-capilares que son muy difíciles de cosechar y de cultivar (Bicknell). El endotelio interviene en la homeostasis vascular de estados diferentes: la regulación del tráfico leucocitario a nivel de vénulas post-capilares; la modulación de la hemostasis y de la trombosis; el control del tono vascular; la angiogénesis y la permeabilidad vascular. Por ejemplo, la permeabilidad vascular sucede por la acción de la histamina, la bradiquinina y el leucotrieno C4 en las vénulas post-capilares, probablemente por el efecto directo sobre las CE. La anafilotoxina C5a, el leucotrieno B4, la IL-8 y el radical superóxido, inducen la adhesión y la pavimentación de los polimorfonucleares en las vénulas post-capilares. El endotelio juega un papel importante no solamente en la regulación del tono vascular, sino también en la cascada de la coagulación, el transporte de lípidos y la repuesta inflamatoria e inmune. El endotelio en condiciones normales es privilegiado inmunológicamente, pero al ser estimulado por infecciones bacterianas y virales puede desenmascarar receptores fc y C3b (Ryan). Los neutrófilos activados producen una constelación de productos que conducen a daño tisular incluyendo enzimas proteolíticas y especies reactivas del oxígeno y como si fuera poco, parece que la CE suministra el hierro necesario para la conversión del peróxido de hidrógeno al radical hidroxilo en la reacción de Fenton (Ryan). Últimamente se ha identificado un factor de crecimiento sintetizado por la CE: el factor de crecimiento derivado del endotelio vascular (VEGF), que al mismo tiempo es un factor que aumenta exquisitamente la permeabilidad vascular (VPF). Por ejemplo, en la piel, la permeabilidad de los microcapilares en presencia del VPF aumenta su potencia 50.000 veces más que la histamina (Dvorak, et al en Born y Shwartz). Hoy sabemos que en salud, el endotelio vascular es un “contenedor” para la sangre, formando una interfase biológica que impide su coagulación, permitiendo el desplazamiento de la población blanca y roja de la sangre y su interrelación con todos los tejidos y los órganos del cuerpo. Una propiedad fundamental de la superficie endotelial del vaso sanguíneo es la de mantener la sangre en estado líquido aun minutos después del cese de las funciones del organismo animal. El mecanismo molecular de esta hemocompatibilidad sorprendente del endotelio normal, se debe a la expresión de la trombomodulina, el activador del plasminógeno tisular (t-PA) y los GAGs que pueden interactuar con la antitrombina III . Las citoquinas de tipo IL- 1 y el TNF-alfa, alteran este balance. Las citoquinas proinflamatorias aumentan la síntesis del inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1) disminuyendo la función fibrinolítica local endotelial. El PAI-1 normalmente circula en exceso comparado con el t-PA (Pearson y May). Además, la presencia de IL-1 y TNF-alfa pueden inducir la síntesis del factor tisular (tromboplastina), inclinando la balanza a favor de la formación del coágulo. El factor tisular se expresa principalmente en el subendotelio (Ryan). Los efectos procoagulantes de la IL-1 y del TNF-alfa son responsables de la CID del shock séptico. Se sabe que la concentración plasmática del PAI-1 aumenta apreciablemente en la mañana para declinar en la tarde (Matsuda). El manto endotelial se vuelve procoagulante cuando se expone a la acción de las endotoxinas, la trombina o la IL-1. La actividad procoagulante se debe al aumento de la síntesis y expresión de la tromboplastina (Factor III, factor tisular), que pueden disparar la cascada de la coagulación por las dos vías: extrínseca e intrínseca. El efecto procoagulante contribuye a la coagulación intravascular diseminada (CID) y el depósito de fibrina presente en el pulmón del paciente con sepsis severa o con sindrome de dificultad respiratoria del adulto. Además de lo anterior, las endotoxinas ocasionan cambios estructurales y metabólicos en las CE pulmonares, con aumento en la permeabilidad vascular (Ryan). La diferenciación local del endotelio muestra una heterogeneidad notable en la vasculatura y en el sistema linfático de numerosos órganos. Por su localización estratégica el endotelio microvascular juega un papel importante en la fisiopatología dérmica (psoriasis). El endotelio interviene en los fenómenos de antitrombogenicidad, permeabilidad del vaso sanguíneo, presión arterial, pH sanguíneo, metabolismo de las lipoproteínas, envejecimiento tisular, presentación de antígenos y angiogénesis en el proceso de cicatrización. Su disfunción está asociada con varias patologías, como la inflamación, los desórdenes inmunes y la hiperproliferación de los vasos sanguíneos, por ejemplo en la psoriasis (Ruszczak). Se le encuentra comprometido en el sindrome de anticuerpos antifosfolípidos, el lupus eritematoso sistémico y el sindrome HELLP. Hoy se cree que el sarcoma de Kaposi epidémico se deriva de la CE del vaso linfático.
La redundancia es una característica biológica y la CE es un ejemplo típico. En efecto, la membrana de la CE se aprecia perforada por innumerables canales iónicos y tachonada de receptores muscarínicos para la acetilcolina, el factor hiperpolarizante derivado del endotelio, la endotelina 1 (ET-1), la epinefrina, la serotonina, la angiotensina II, el ADP, la proteína G, la histamina, diferentes hormonas e ILs, moléculas clase I y II del MHC, neuropéptidos y neurotransmisores, factores de crecimiento y receptores para las moléculas de adherencia (selectinas, integrinas, ICAM-1, ICAM-2, ELAM-1, VCAM-1), que orquestan su normal funcionamiento (Figura 11). El ICAM-2 se aprecia presente en forma constitutiva en la CE en reposo, en mayor proporción que el ICAM-1 (Pearson y May). |
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