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Disfunción Eréctil Imprimir E-Mail
escrito por Manuel E. Chaves Rodriguez, MD   
Índice de artículos
Disfunción Eréctil
Oxido Nítrico y Fisiología de la erección
El Estudio MMAS
Disbalance NO/Radicales Superóxido
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Oxido Nítrico y Fisiología de la erección:

Cuando el pene está flácido predominan los estímulos simpáticos sobre los parasimpáticos. La vasoconstricción así provocada cierra las arterias helicinas e impide que los espacios lacunares se llenen de sangre.

Ante un estímulo sexual predomina el parasimpático sobre el simpático lo que provoca relajación de las fibras musculares lisas vasculares y vasodilatación de las arterias helicinas. El mediador químico final, responsable de esta acción, es el óxido nítrico. La acetilcolina, neurotransmisor básico del sistema nervioso parasimpático, favorece la liberación de NO por parte del endotelio vascular y de las fibras nerviosas no adrenérgicas no colinérgicas.

La liberación de NO estimula la enzima guanil-ciclasa que induce la formación de GMP cíclico a partir del GTP. El GMPc. actúa como segundo mensajero del NO, lo que favorece la apertura de los canales de calcio de la célula muscular lisa vascular y la movilización de calcio hacia el retículo sarcoplasmático, permitiendo la contracción de la sarcómera. La erección concluye cuando el GMPc. es destruido por la fosfodiesterasa 5.

También hay otros mensajeros químicos involucrados en el proceso de la erección, uno de ellos es el Péptido Intestinal Vasoactivo. Hay fibras que liberan VIP en el pene y que ayudan a la relajación del tejido muscular liso. Sin embargo este mecanismo es secundario al ya citado del óxido nítrico. En la contracción del tejido muscular liso vascular del pene, hay varios neurotrasmisores y mensajeros químicos involucrados; entre ellos, la norepinefrina, endotelina y prostaglandinas vasoconstrictoras son las más citadas. La acción coordenada de estos neurotrasmisores provocan la detumescencia del pene y lo mantienen flácido mientras no haya un estímulo sexual suficiente.

Cuando estos factores miorelajantes y míocontractiles dejan de actuar de manera ordenada, se crea un disbalance que provoca deficiente relajación o aumentada contracción del tejido muscular liso vascular, con predomino de los factores contractiles sobre los miorrelajantes y un antagonismo disfuncional generador de D.E.

ASPECTOS EPIDEMIOLOGICOS

La prevalencia de disfunción eréctil está directamente relacionada con la edad y con la presencia de facatores de riesgo de enfermedad cardiovascular. También está relacionada con enfermedades neurológicas, endocrinas, uso de algunos medicamentos como beta-bloqueadores o metil dopa y factores modificables del estilo de vida como tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

Varios estudios epidemiológicos han demostrado que la D.E. es una patología muy frecuente. Para fines prácticos podemos decir que a los 40 años, cerca del 40% de la población masculina sufre algún grado de disfunción eréctil. A los 50 el 50%, a los 60 el 60%, a los 70 el 70% y de los 80 en adelante se aproxima al 100%.

Dos estudios epidemiológicos requieren de un análisis especial. El estudio DENSA (Disfunción Eréctil en El Norte De Suramérica) y el estudio MMAS (Estudio de envejecimiento masculino de Massachusetts o The Massachusetts Male Aging Study) el primero porque fue realizado en Colombia, Venezuela y Ecuador y es la evidencia más directa que existe sobre el tema en nuestro país, y el segundo porque gracias a su rigor científico y sus hallazgos se convirtió en el modelo de las investigaciones de corte horizontal para la D.E.

El estudio DENSA

Estudio Diseñado para determinar las tasas de disfunción eréctil y sus factores de riesgo asociados, en la población urbana de los tres países citados.

Fueron entrevistados 1946 hombres mayores de 40 años, entre mayo y octubre de 1998, siguiendo una estrategia general de muestreo aleatorio, con metodología puerta a puerta basada en los datos censales de cada país. Se utilizó un cuestionario validado, basado en el empleado por MMAS y la versión corta del IIEF (Indice Internacional de Función Eréctil), que evaluó la condición de salud, aspectos demográficos, percepción general de la condición sexual y satisfacción de la vida sexual de los encuestados.

La presencia de D.E. se midió con base en la pregunta de la capacidad del individuo de tener y mantener una erección suficiente para llevar a cabo una actividad sexual satisfactoria. Los aspectos sociales y económicos relacionados con esta población se midieron según el método Grafar Méndez Castellano, de amplio uso en estos países. Más de la mitad de los encuestados reportaron algún grado de D.E. (53.4%) con mayor prevalencia de la mínima sobre la moderada o severa. (Véase cuadro).

La D.E. mínima tuvo su pico en la población entre 60 y 69 años, en tanto que la moderada y severa se vio más en los sujetos entre 70 y 79 años. La edad fue un fuerte predictor de D.E. en nuestros países y se encontró correlación significativa de esta patología con los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. También se evidencio que los hombres entre 60 y 69 años tenían 3 veces mayor riesgo de cualquier grado de disfunción eréctil que los más jóvenes, y éste se incrementaba hasta 6 veces cuando superaban los 70 años de edad. Factores socioeconómicos, como los niveles de ingreso y de educación y la garantía de una actividad laboral estable, resultaron ser factores protectores de D.E.

En la población estudiada se encontró que la mediana de la frecuencia de actividad sexual por mes fué de 8 a 12 veces en hombres sin disfunción eréctil y de 5 a 8 veces en hombres con una disfunción eréctil mínima. En los casos moderados ésta se redujo de 2 a 4 veces y 0 veces en aquellas con disfunción eréctil completa. Los resultados encontrados en el estudio DENSA no difieren mucho de aquellos evidenciados en el estudio MMAS, que como ya se dijo, es la investigación de referencia a nivel poblacional de la disfunción eréctil.