| Oftalmología y Endotelio |
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| escrito por Juan Camilo Sánchez Thorin, M.D. | |||||
Página 2 de 3 Las Barreras Hemato-oculares La primera esta localiza en el cuerpo ciliar y el iris y tiene un movimiento principalmente de dirección desde el plasma hacia el interior ocular. La segunda, está localizada en el epitelio pigmentario de la retina y los capilares retinianos, tiene un flujo de dirección principal desde el interior ocular hacia el plasma y es la responsable de la homeostasis retiniana.
El cuerpo ciliar esta constituido por un estroma recubierto por un epitelio. El estroma del cuerpo ciliar contiene una gran cantidad de vasos de localización subepitelial, que son de diámetro grande y con fenestraciones en sus paredes. Estos capilares son altamente permeables a proteínas plasmáticas. El epitelio del cuerpo ciliar está constituido por dos capas: la no pigmentada y la pigmentada. Los ápices celulares de estas dos capas se encuentran en aposición mientras que las bases de las células de la capa pigmentada se encuentran en relación con el estroma ciliar y las bases de las pigmentadas en aposición a la cámara posterior. La barrera hemato-acuosa se encuentra en el epitelio del cuerpo ciliar. Existe un número importante de uniones ocluyentes estrechas impermeables o pobremente permeables (zonula occludens) entre las paredes de las células de la capa no pigmentaria. Los componentes proteicos (como la fluoresceína) de un tamaño mayor a 30 Aº no pueden atravesar esta barrera en condiciones normales, llevando a que la concentración proteica plasmática sea 200 veces mayor a la del humor acuoso. Compuestos como el clorafenicol y las tetraciclinas adquieren concentraciones altas en el humor acuoso, no por difusión entre los espacios interceculares sino, por su liposolubilidad que les permite el paso libre a través de las membranas celulares del epitelio ciliar. Los vasos del iris no tienen fenestraciones y su endotelio está unido por zonulae ocludentes más frágiles que las del epitelio ciliar, que se pueden alterar con cualquier disrupción traumática o quirúrgica a la cámara anterior, o en presencia de histamina o algunas prostaglandinas. En resumen, componen la barrera hemato- acuosa el epitelio no pigmentario del cuerpo ciliar y el endotelio de las paredes vasculares iridianas.
Shakib y Cunha-Vaz (3) describieron en 1996 que las uniones intercelulares endoteliales de los vasos retinianos son zonulae occludent estrechas, no permeables, extensas y estables. Estas estructuras forman una barrera en la interfase endotelial, previenen movimiento de solutos tanto hacia dentro como hacia fuera del lumen capilar y establecen gradientes importantes inter-membranales. Las células endoteliales de la retina tienen gran similitud histológica y ultramicroscópica con las células vasculares del sistema nervioso central y constituyen la llamada barrera hemato-retiniana interna. Los capilares de la coroides son distintos a los de la retina ya que presentan una cantidad importante de fenestraciones, en especial aquellos cercanos a la membrana de Bruch (su capa mas interna en aposición con el epitelio pigmentario de la retina, y son permeables a macromoléculas. Entre las células del epitelio pigmentario de la retina existen extensas uniones ocluyentes estrechas no Permeables similares a las de los vasos retinianos. Dicho epitelio constituye la barrera hemato-retiniana externa, que limita la difusión de solutos hacia la retina y separa los dos sistemas de circulación oculares, el coroideo y el retiniano. La barrera hemato-retiniana es un mecanismo de control homeostásico que regula la suplencia de metabolitos y catabolitos retinianos. También protege los elementos neurales de la retina de algunos productos de desecho del metabolito. |
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